¿Otra Constituyente?

Archivo: 1 de diciembre de 2011.
Un frase que siempre me viene a la mente "gente que quiere comerse la merienda antes del recreo". Todos sabemos que las elecciones presidenciales del 07 de octubre serán complejas. Pueden ser una caja de pandora. Nadie sabe a ciencia cierta qué nos depara.

Es obvio que debemos anticipar todos los escenarios, pero a veces me parece exagerado que se le exija a los candidatos presidenciales enfocarse en el después, sin haber logrado el antes. Los candidatos buscan superar el primer escoyo: Las primarias del 12F y luego deberán concentrarse en crear una inmensa coalición ganadora. Sin triunfo, no hay escenario post-electoral que valga.
Dicho esto, quisiera enfocarme en algunas de las recientes propuestas que se han hecho. El Dr. Arria, a quien conozco personalmente y con quien he compartido varias conferenciar en Veneconomía, ha propuesto la vía de la Asamblea Nacional Constituyente. Sabe el Dr. Arria argumentar muy bien su idea de “limpiar los poderes” y esto lo basa fundamentalmente en el hecho de que la situación política post-electoral será muy compleja, que hay bandas armadas que defienden al gobierno y que por lo tanto es necesario un gobierno de transición por dos o 3 años, Constituyente de por medio, para luego entregarle el poder a otro Presidente.
Ese es un escenario. Pero como economista, no dejo de pensar en lo económico. Al finalizar este gobierno, encontraremos un país con altas demandas sociales, alto nivel de desempleo, caos en la infraestructura (vías de comunicación, electricidad, metro y agua, por decir algo). Una industria petrolera devastada y altos niveles de deuda. Visto desde este enfoque, me parece un atrevimiento pedirle a la gente que se aguante dos o tres años, para luego arrancar. Para bien o para mal, el nuevo presidente “heredará” los poderes de la centralización de los últimos años, y más bien tendrá que comenzar a transferir competencias a los nuevos gobernadores y alcaldes. ¿Creen que la Asamblea Nacional puede ser obstáculo para transferir competencias? Es posible que, aún perdiendo Chávez en octubre, algunos gobernadores y alcaldes revolucionarios ganen en diciembre y tendrán diputados que los representarán. Estoy seguro que habrá oposición chavista o ex-chavista. No queda dudas. Pero el poder que le han dado a Chávez en los últimos años sus propios asambleístas, tendrá que ser revertido. No dudo que habrá colaboración e incluso algunos querrán echar para atrás la famosa ley “anti-talanquera”, por razones muy implícitas.
Por otro lado, en 2015, habrán elecciones parlamentarias. Estas elecciones, sin duda, serán claves para lograr una mayoría que permita renovar los poderes. Teniendo en cuenta que existe alguna posibilidad de lograr en la AN el consenso necesario para hacerlo antes.
Pero mientras se evalúan distintos escenarios en la arena política, el nuevo presidente estará obligado a meterle el pecho a las demandas sociales, recuperar la industria petrolera, honrar las deudas que el gobierno actual ha contraído, enfrentar la crisis eléctrica y de vialidad, y abrir la economía a las inversión privada para combatir la escasez de alimentos, la inflación y el desempleo. El nuevo presidente estará obligado a crear confianza mediante anuncios económicos creíbles y gobernabilidad. No habrá inversión privada en un escenario sin gobernabilidad. La Asamblea Constituyente retardaría todo este proceso. Y debe quedar claro, sin medidas económicas a tiempo, la economía marcharía hacia un descalabro mayor del que ya está sumergida y si este escenario no es revertido, la ingobernabilidad será total.
Uno de los discursos que el Presidente Chávez trata de imponer en la agenda es el escenario “sin mi, el caos”. Precisamente a ese discurso es que no debemos hacerle el juego. Para poder derrotar a Chávez, hay que construir una coalición ganadora. Los números indican que no es posible derrotar a Chávez si no se suman votos ni-ni’s y de exchavistas. La diferencia de las parlamentarias fue fundamentalmente construida sobre los 300 mil votos del PPT. Para derrotar a Chávez hacen falta los votos de los empleados públicos, los miembros de la FAN y sus familiares, así como sus mas fervientes seguidores hoy decepcionados. Ellos forman parte de la coalición y hay que traerlos.
Dar una señal de caos, de revancha, de “ahora nos toca a nosotros”, sería letal. Dilapidaría las posibilidades de triunfo. Entiendo perfectamente cuando muchos reclaman la necesidad de confrontar a Chávez y de hacerle saber que no habrá impunidad. Pero hay que tener cuidado con el mensaje que se envía.
No voy a criticar la acción personal de la demanda que el doctor Arria ha realizado ante la Corte Penal Internacional. Está en su pleno derecho, más aún luego de haber sufrido el atropello a su propiedad privada. También lo hace a nombre de muchas víctimas como los comisarios Vivas y Simonovis, así como el fallecido Franklin Brito y millones de venezolanos afectados por la lista Tascón.
Pero quiero reconocer 3 temores que tengo respecto a esta acción. El primero es que temo que mucha gente piense que esa es “la salida” y que ya podemos “enchinchorrarnos”. Que la CPI se encargará de Chávez, lo juzgará y saldremos de esto.
El segundo, es que no existan los méritos suficientes para ser juzgado y terminemos decepcionados y desmoralizados. No soy experto en Derechos Humanos, pero he leído que ya anteriormente se han entregado denuncias contra Chávez y las mismas no han prosperado.
Y el tercer temor que tengo es que el mensaje que se está enviando no sea interpretado como justicia, sino como revancha, no por Chávez, sino por aquellos que conforman esos grupos de votantes tan necesarios para incorporarlos en la coalición ganadora.
Las campañas no se ganan en contra de, sino a favor de un proyecto. Aún en las más ácidas situaciones, hay experiencias electorales exitosas para vencer a un gobierno autoritario. En Chile, la concertación Chilena venció a Pinochet con un mensaje positivo y de reunificación nacional: “La alegría ya viene”.
Muchos críticos dicen que los candidatos no pueden comportarse como una elección normal. Y además dicen que: hay que hablarle con la verdad al país.
En mi opinión no creo que decirle al país que están invitados a “montarse en al autobús del progreso” o a “construir la mejor Venezuela” no sea decirle la verdad. La verdad es que si logramos al triunfo el 07 de octubre, le estamos abriendo las puertas al futuro y por eso es necesario invitar a todos a incorporarse a ese proyecto. Si se trata de confrontar, aquí lo que hay que confrontar es el discurso de la división. Si el discurso del gobierno es el de la confrontación, entonces lo opuesto es la reconciliación y eso es lo que más daño le hace.
Se trata de una campaña electoral. Se trata de ganar con votos. Ese es el gran escenario base.
Ese triunfo está en las manos de los votantes y de la Fuerza Armada Nacional. Esa es la verdad. En manos de la FAN está el proceso electoral y la defensa de la nación frente a escenarios posteriores. Por eso es imprescindible invitar a sus miembros a esta coalición así como invitarlos a defender el voto de los venezolanos. Cualquiera de los candidatos ganadores recibirá exactamente el mismo Ejército, la misma Guardia Nacional, la misma Aviación y la misma Armada. Así que el candidato tendrá que ser confiable, conciliador y con autoridad para hacerse respetar y hacer respetar la voluntad de los electores.
El nuevo presidente recibirá un enorme grupo de empleados públicos que, hasta ahora, habían estado comprometidos con el gobierno de Chávez. Será necesaria una persona con experiencia en estas transiciones para poner en marcha en poco tiempo la gestión de gobierno.
Las posibilidades de “aventuras” están latentes. No obstante, la comunidad internacional será una garantía sobre ese tema. Recientemente, un economista venezolano me comentaba que al coincidir con el ex presidente Lula Da Silva en Londres hace algunas semanas, el mismo le comentó que la comunidad internacional no toleraría ni un desconocimiento de resultados ni una aventura militar.
Confío en quienes cuentan con apoyo popular para liderar este proceso. Confío que las primarias serán un misil democrático para derribar los muros que nos separan de la libertad. Confío en quienes saben ganar elecciones y quienes han sabido derrotar a los hombres más poderosos de este país. Pero fundamentalmente, confío en que todos los venezolanos sabremos, con nuestra voluntad, derrumbar cualquier posibilidad de “escenario post-electoral”.
Como dije al principio, no podemos comernos la merienda antes del recreo. Sin triunfo el 7/10, no hay escenario post-electoral que valga.
Gustavo Rojas Matute
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